La Pascua Ortodoxa, conocida formalmente como el Domingo de Resurrección o Pascha, representa la festividad más sagrada y significativa del calendario cristiano ortodoxo. A diferencia de la Pascua occidental, su fecha se rige por el calendario juliano y el equinoccio de primavera astronómico, lo que a menudo sitúa esta celebración semanas después de la católica y la protestante. Esta festividad no es solo un evento religioso; es el eje central de la identidad cultural y espiritual en países como Grecia, Rusia, Ucrania, Serbia y otros de tradición eslava o bizantina.El corazón de la celebración se encuentra en la Vigilia Pascual, una ceremonia nocturna cargada de simbolismo. Los fieles se reúnen en iglesias sumidas en la oscuridad total, representando la tumba de Cristo. A la medianoche, el sacerdote emerge con una sola vela encendida, símbolo de la luz de la resurrección, y comparte el fuego con la congregación. Es en este momento cuando resuena el saludo jubiloso que aparece en tu imagen: «¡Christos Anesti!» (en griego) o «¡Jristos Voskrese!» (en cirílico), que significa «¡Cristo ha resucitado!». La respuesta unísona de los fieles es siempre: «¡En verdad ha resucitado!».Las tradiciones familiares son igualmente ricas. Tras el estricto ayuno de la Cuaresma, las mesas se llenan de alimentos simbólicos. Destacan los huevos teñidos de rojo, cuyo color representa la sangre de Cristo y cuya cáscara simboliza la tumba que se rompe para dejar salir la vida. También es común el Kulich, un pan dulce alto y cilíndrico, y la Paska, un postre de queso fresco decorado con motivos religiosos. Estas festividades trascienden lo dogmático para convertirse en un triunfo de la vida sobre la muerte, la luz sobre la oscuridad y la esperanza sobre la desesperación, uniendo a comunidades enteras en una alegría compartida que dura cuarenta días.

